Sunday, April 29, 2012

¿Qué hacer?... ¿Qué hacer?

Estas fotos fueron hechas en el mercadillo semanal de “el martes”, en Toledo.
He visto tantísimas cosas (baratas) que les encantarían a los americanos en estos mercadillos españoles.
¿Podría ganarme la vida vendiéndole esto a la gente en Estados Unidos? ¡Habría que verlo!
Desde que empezamos a hablar en serio sobre lo de mudarnos a España, he pensado mucho en lo que haría para ganarme la vida allí. Lo que no quiero hacer es mudarme y (ya veo las caras que pondrán mis amigos españoles y las risillas)…¡ser pobre! (mis amigos y familiares en España seguro que están pensando: “Te vas a mudar a España…¡pues claro que serás pobre!”). Tampoco necesito ganar montones de dinero pero sí lo suficiente para hacer las cosas que nos gusta hacer, ¡como viajar y comer bien!

Qué hacer para ganarme la vida en España es una de las preguntas más desalentadoras que me hago. Durante los últimos quince años, he trabajado como redactora de solicitudes de fondos para varias organizaciones sin ánimo de lucro o de servicios sociales en el norte de Nevada. En el campo de la redacción de solicitudes de fondos, una es la autora de casi todo, desde simples cartas a solicitudes formales en toda regla que tienen como propósito recaudar dineros para acciones caritativas y de ayuda. He trabajado fundamentalmente para agencias que proporcionan servicios sociales, otras que promueven las artes y ahora en una que se dedica a la formación y capacitación. No estoy segura de que haya una profesión así en España e incluso si la hubiera, el hecho de no hablar o escribir el idioma con fluidez me inhabilitaría para tal puesto. Algunos de mis clientes para los que he trabajado como autónoma me han dicho que podría seguir escribiendo sus solicitudes desde España, vía Internet o email, lo que ya prácticamente hago aquí. Eso estaría muy bien pero no creo que ganara lo suficiente para vivir.

Así que con la idea de mudarnos, tendría que reinventar esta cosa de la “profesión” otra vez. Después de terminar el Máster y darme cuenta de que ser profesora de universidad no iba a resultar, el encontrar otra profesión fue difícil. No tenía ni idea de lo que hacer. Entonces, como le pasa a mucha gente, me tropecé con otra profesión (solicitud de fondos) mientras trabajaba para una agencia que proporcionaba servicios a gente con sida y VIH. Encontré una profesión en la que podía utilizar mis habilidades con la escritura y en la investigación y además contribuir de manera positiva a este mundo. El resto es historia. Quince años después, sigo haciéndolo… y estoy un poco harta de ello, la verdad sea dicha.

¿Debería mi nuevo trabajo incluir la exploración de los mercadillos españoles?
Para mejor o para peor, el momento en que nos vayamos a vivir a España significará el final de mi carrera en el campo de la solicitud de ayudas. Tendré que encontrar algo nuevo. Como digo, no hablar el idioma bien (por lo menos al principio) me dejará como “no apta para el puesto” en casi cualquier trabajo normal durante algún tiempo. Esto, unido al hecho de que hay muy pocos puestos de trabajo disponibles en España, representa un obstáculo. En lo que estoy pensando es que voy a necesitar “crear” unos cuantos trabajillos que me permitan ganarme un sueldo. Algunas de las cosas que estoy considerando son enseñar inglés a tiempo parcial (aunque en realidad no me gusta la docencia; quizás en España la cosa sería diferente); tener un pequeño negocio de importación/exportación por internet con muchas de las cosas tan interesantes que se encuentran en los mercadillos españoles (¿Ir de compras profesionalmente? ¿En España? ¡Bieeeeennnnn!); vender mis fotos por internet (aunque necesitaría una cámara mejor, sin mencionar el detalle de tener algo más de experiencia); y también seguir trabajando con algunos de mis clientes de Nevada en lo de los fondos.

Pero, dejando la realidad a un lado…siempre mola soñar despierta con lo que PODRÍA ser. Lo que de verdad nos gustaría que sucediera es encontrar un pequeño “bed and breakfast”, comprarlo y renovarlo, bien en la playa o en la montaña o incluso cerca de Toledo. Tengo intención de continuar con mi blog sobre España y, claro está, este blog recibirá tanta atención que se convertirá en un libro y entonces me ofrecerán la oportunidad de tener mi propio programa de televisión sobre viajes en España, similar al que tiene Anthony Bourdain (“No Reservations”), aunque por naturaleza no tengo su desparpajo. Ni tampoco bebo tanto como él. Y de este programa saldrán conferencias y presentaciones que, por supuesto, pagarán muy bien. De hecho, sólo tendría que hacer esto durante unos años y después retirarme a nuestro bed and breakfast, que para entonces se habrá convertido en nuestro domicilio personal, donde nuestros familiares y amigos se podrán quedar… ¡gratis!

¡Las delicias de “el martes”!
¿Qué os parece? ¿Debo ir a lo seguro y dedicarme a la enseñanza? ¿Debo hacerme “compradora” profesional? ¿Fotógrafa por internet? ¿O debería hacerme rica y famosa como si fuera un James Michener moderno?

Yo sé lo que quiero hacer.

Sunday, April 22, 2012

¡Que empiece la temporada de vacaciones!

Ya estamos otra vez en primavera y cómo no… ¡está nevando en el norte de Nevada! Incluso después de un invierno anormalmente cálido y seco, la primavera aquí sigue fiel a su reputación de ser fría, ventosa y con bastante nieve. ¡Argh!

Pero la otra cara de la moneda es que nos proporciona mucho tiempo para planear las vacaciones de este año. A Pedro le gusta mencionar, sin embargo, que nuestra “temporada” de vacaciones realmente  no ha terminado o empezado este año. Las vacaciones de Navidad las pasamos en San Diego; él se fue a Florida en febrero; fuimos a San Francisco y Point Reyes en marzo; y yo bajé a Los Ángeles una semana después. Así que aquí estamos, en abril, que es cuando normalmente planeamos los viajes del año.


Pedro debajo de la catarata cerca del Peace Lodge en Costa Rica, el cual sufrió daños graves durante el terremoto de 2009. No estoy segura de que esta catarata exista todavía, puesto que hubo un gran corrimiento de tierra en los alrededores de donde está (o estaba).
Este año no me “toca” ir a España, así que, en su lugar, vamos a volver a Costa Rica en mayo. Estuvimos allí hace cinco años y nos encantó de todas todas. Vamos a visitar el Parque Nacional Tortuguero, el volcán Arenal (de nuevo) y la península de Osa en el sur del país. A nuestro regreso,  Pedro hará una colada rápida y saldrá para España hasta agosto (está pensando en echar un vistazo serio a alguna vivienda en la playa o la montaña pensando en cuando nos mudemos allí). Yo tendré la suficiente suerte (¡¿?!) de volver a mi trabajo para todo el verano y, quizás, una escapadita a Los Ángeles en julio. Cuando él vuelva en agosto, nos iremos a Mammoth Lakes a pasar nuestras vacaciones anuales con mi familia y, a lo mejor, hacemos rafting en el río American (norte de California) en septiembre. También quiero volver a Los Ángeles en el otoño, para bien ir a un partido de fútbol americano de la Universidad de Southern California o bien verlo en la tele con mi hermano y mi cuñada. También en el otoño iremos, probablemente, a Apple Hill un par de veces, a coger frambuesas y castañas. Y para las vacaciones de Navidad de este diciembre, espero que vayamos a algún lugar cálido.


El volcán Arenal desde el porche de nuestra habitación.  Espero que podamos ver la cima la próxima vez.
¡Hay tantos sitios a los que queremos ir! Estoy deseando poder ir a visitar a mi amiga Julie y su familia en Inglaterra (quizás el próximo verano de camino a España). Los dos estamos deseando ir a Australia a visitar a mi gran amiga Stacy y su familia en Perth. Pedro se muere por ir a Nueva Zelanda a visitar “Hobitton” y simular que es Légolas, el de “El Señor de los Anillos”. A mí me encantaría ir al sudeste asiático, simplemente por conocer un sitio totalmente diferente. Y antes de que nos mudemos, creo que él debería ver más de los Estados Unidos: la costa noroeste del Pacífico y especialmente el sur del país. A mí me gustaría conocer el sur de Florida y experimentar la cultura cubanoamericana que se ha creado allí y bajar hasta los Cayos. Y por supuesto queda el noroeste y Nueva Inglaterra, algo que siempre he querido ver. ¡Ah! Y también tengo ganas de ver a nuestros amigos de Iowa. En fin, - ¡tantos lugares, tan poco tiempo y dinero!

Mientras tanto, tengo que empezar a preparar mi visita a esos ticos. ¡Pura vida!

Pedro contempla el bosque lluvioso en Costa Rica.

Enero 2006.


Sunday, April 15, 2012

¡Ningún momento es bueno para irse a vivir a España!

Esa es la respuesta que siempre me da Pedro cuando le pregunto que cuándo piensa que deberíamos mudarnos.  Y siempre me hace reír. :)

¿Y por qué no vivir aquí?
Mazarrón, España

Uno de los objetivos que me he marcado con este blog es el de documentar el proceso de nuestro, tan previsto como esperado, cambio de residencia. Durante los últimos seis meses, hemos hablado mucho sobre cómo hacerlo y, tal y cómo lo vemos ahora, éste es el plan: nos mudaremos en unos tres años, como mucho. ¿Por qué tres años? Porque será para entonces cuando ya tenga derecho a una pensión de jubilación en su totalidad (lo explico más abajo) y porque esperamos que para entonces las condiciones económicas en España hayan empezado a mejorar. Pero creo que, al fin y al cabo, concuerdo con Pedro: probablemente NINGÚN momento es perfecto para llevar a cabo un cambio como éste.

Para mis amigos y familia españoles, lo de “tener derecho a la pensión en su totalidad” va, grosso modo, así: Las pensiones de jubilación concedidas a un trabajador por su empresa (privadas) son algo del pasado en los Estados Unidos. La pensión del gobierno (pública) es más bien irrisoria y no en todas las empresas existe. Así que la solución para financiarse la jubilación consiste en que los trabajadores “ahorren” una parte de su sueldo en un plan semiprivado al que la empresa también contribuye, algunas veces igualando, si se tiene suerte, las cantidades que el trabajador va contribuyendo, pero siempre hasta un límite porcentual. Pero lo complicado de esto no acaba aquí. Para que una empresa iguale el 100% de lo que el trabajador aporta a ese plan de pensiones, éste último debe permanecer en la empresa durante un mínimo de años. En mi empresa, el mínimo es cinco años. Estoy a punto de cumplir dos años en este trabajo, así que para recibir el 100% de la contribución empresarial, tengo que estar otros tres años. Siempre me puedo ir antes, pero entonces me retirarán un porcentaje de dicha contribución.

¡Estaría chulo restaurar esta casa Antigua de Toledo…
…justo al lado de este bar tan chulo!
Desde un punto de vista financiero y práctico, resulta buena idea esperar esos tres años. Eso garantizará un pequeño “colchón” adicional además de lo que ya tenemos. Y si nos fuéramos a jubilar en este país (algo de lo que no estoy segura de que ni siquiera podamos permitirnos), entonces necesitaríamos ese dinero. Y aunque España esté reduciendo los servicios a sus ciudadanos, jubilarse allí siempre será más accesible que aquí y este dinero también ayudará en tal situación. Y, de nuevo, esperamos que en tres años la situación económica en España sea menos volátil que ahora.

En cuanto al aspecto emocional, pues bueno… ese cuento es diferente. Los dos estamos bastante hartos de nuestras profesiones actuales y nos apetece mucho empezar a construir algo nuevo en España. Lo que ese “algo nuevo” sea, aunque tenemos algunas ideas, no lo sabemos todavía. Pero el problema es cómo poner esas ideas en práctica, algo de lo que ninguno de los dos está seguro. Lo que sí sabemos es que ambos estamos listos para iniciar esta “aventura” y si pudiéramos echarla a andar mañana mismo, probablemente lo haríamos.

Desafortunadamente, la realidad se interpone en el camino y los aspectos prácticos pesan más que el soñar. Pero seguimos soñando y hablando y haciendo planes provisionales, sabiendo que, un día, daremos el salto. Hasta entonces, seguimos viviendo…y viviendo…y viviendo…y disfrutando la buena vida que llevamos ahora.

También creemos que estaría chulo restaurar este sitio, con sus balcones de filigrana…
¡Leche! ¡¡Parece que este minino se nos ha adelantado!!

Tuesday, April 10, 2012

¿Estabais contando los meses?

Vale, han pasado ¿cuántos?... ¿tres, cuatro, cinco meses desde mi último blog?

Pedro y yo acabamos de volver de nuestra excursión anual, en las vacaciones de primavera, a la costa de California, más concretamente a San Francisco y nuestro adorado Point Reyes. Aparte del necesitado y merecido descanso de la rutina diaria, estas vacaciones también me proporcionan tiempo para pensar en lo que de verdad me encanta hacer y para darme cuenta de dónde descansan mis verdaderas pasiones. Y, cómo no, mis pensamientos volvieron a este blog. ¡Hay tanto que quiero compartir!: las idiosincrasias de nuestra existencia intercultural, del futuro traslado a España y mis impresiones sobre España en sí, con todas sus complejidades e ironías que tanto me fascinan. Y por supuesto, lo mejor del blog: el espacio que nos proporciona a mí y a mi familia en España para conocernos a niveles un poco más profundos sin la barrera del idioma.

He tomado la determinación de hacer de este blog una parte funcional y sostenible de mi vida. Así que aquí va – lo vuelvo a intentar.

Mientras tanto, aquí tenéis unas fotos de lo que hemos estado haciendo desde noviembre. ¡Disfrutadlas!

La Primera Degustación Anual de Tapas con nuestros amigos Harry y Christina. Diciembre 2011

Excursión a San Diego/La Jolla durante las vacaciones de Navidad. Diciembre 2011

Nos hicimos amigos de una foca algo tímida en la playa de La Jolla. Diciembre 2011

Sierra Nevada. Cursillo de fotografía de escenas invernales. Enero 2012.

Parque Galena Creek, Reno. Cursillo de fotografía de escenas invernales. Enero 2012.





Wednesday, November 16, 2011

Coches comestibles...y otras cosas favoritas


Esta es una de mis fotos preferidas del viaje a España este verano. La hice en la playa de Famara, situada en el noroeste de Lanzarote, en las islas Canarias, que están a unos 125 km de la costa occidental de Africa. Esperé a que saliera el sol e iluminara los acantilados pero no salió. En su lugar, un rayo de luz brilló apenas unos segundos, así que decidí hacer la foto del coche iluminado y resultó que me encanta el efecto.

Pienso a menudo en esta foto cuando estoy en el trabajo y necesito una vía de escape de todas esas notas de prensa, correspondencia, informes y las peticiones de fondos que escribo.  Pienso en ese mes en que pude dar rienda suelta cada día a mis aficiones (viajar, la fotografía, la naturaleza y la buena mesa). Me parece que es por eso por lo que me encanta esta foto: representa todo lo que me encanta…bueno, si el coche fuera comestible.

Saturday, November 12, 2011

Día de Acción de Gracias en España… ¡bueno, casi!

La última entrada de mi blog causó un pequeño revuelo ¿o no? Mi madre dijo que la hizo llorar. Mi hermana que si eso hubiera sido un trabajo de clase y ella la profesora, habría escrito en el papel: “¡Ven a verme!”. Mi buena amiga en Alemania, Sabina (que es, en parte, responsable de que Pedro y yo nos conociéramos hace casi 20 años), escribió y dijo que le hacía sentirse triste la afirmación de que en España nunca fuera a sentirme como en casa. Y mis suegros ahora creen que no nos vamos a mudar nunca (aunque no termino de estar segura de ¡si alguna vez se lo creyeron!). ¡Ay, Dios mío!

Hace unas semanas, el hermano de Pedro le envió un email diciendo que le había tocado estar en una mesa electoral durante las próximas elecciones generales del 20 de noviembre y que su presencia era requerida. A Pedro le jod…molestó bastante. Yo, por otra parte, ¡sentí un frenesí inusitado! El día 20 resulta ser el domingo anterior a la fiesta de Acción de Gracias en los Estados Unidos que siempre cae en jueves y hacemos puente el viernes. Me imaginé tomándome libres el lunes, el martes y el miércoles, dándonos así una semana de mini vacaciones en España. Pedro tendría que cancelar sus clases, pero ¿y qué? ¿Quién va a clase durante esa semana?

En el trabajo, mi frenético entusiasmo siguió creciendo al pensar que era la ocasión perfecta para dar a conocer España a mi colega, amiga y compañera de viaje por el mundo: Christina. Me fui volando a su despacho y le conté mi plan y todas las cosas estupendas que podríamos hacer, como ir a mi churrería favorita...

sentarnos al sol en mi parque preferido de Toledo...


degustar algunos de los famosos platos de mi suegra (este plato de croquetas fue devorado en 5 minutos un mediodía de junio)...


y pasar el rato con algunos de mis entretenidos parientes políticos. 


Incluso la invité a quedarse en casa de mis suegros. Era fácil imaginarla allí con nosotros durante la comida, saboreando esa comida española que sé que le encantaría. De verdad que pensé que no sería problema volar a España durante una semana, disfrutar de esos sonidos e imágenes que resultan familiares en Toledo y después volar otra vez y estar lista para volver al trabajo el lunes 28. ¡Sin problema! ¿No?

La pobre Christina veía las cosas de diferente manera y contestó de la forma que lo haría cualquiera en su sano juicio. Dijo que era un viaje odiosamente largo y que esa semana es la que usa ella para “desconectar” antes de las vacaciones de Acción de Gracias y luego las de Navidad. Añadió que su marido, Harry, ya había planeado hacer un viajecito ese fin de semana y que a ella le gustaría conocer España con él, los dos juntos. Cualquier excusa que ella ponía para no ir, era contrarrestada por mí con un encogimiento de hombros y un claro y alto “¡Venga, vamos! ¡Venga, vamos! ¡Venga, vamos! Era tal mi entusiasmo con la idea de salir de Reno y volver a España durante una semana que había ignorado los aspectos prácticos del viaje. ¿Por qué? Porque al fin y al cabo España no resulta un destino lejano para mí. España resulta algo familiar, algo como… ¿el hogar?

Al final, Pedro pudo escaparse de su “responsabilidad” con el gobierno de España, lo que le hizo extremadamente feliz, pero a mí  me causó cierta tristeza. De verdad que quería hacer este viaje, aunque no fuera práctico. Desde que dejé España en junio, algunos cambios importantes han tenido lugar, como que mi sobrino Diego haya dado ya sus primeros pasos. ¡Y nos lo hemos perdido!

Me voy a permitir una cita de mi anterior entrada del blog: “Familia, historia y el sentido de pertenecer a un lugar constituyen lo que conocemos y sentimos como el HOGAR”. Si esto es de verdad así, entonces me parece que he establecido algunas raíces en España y que podré sentir al menos ALGUNOS aspectos del hogar.

Todavía quiero ir a España durante la semana de Acción de Gracias. ¿A alguien le apetece una cena a base de pavo?

Tuesday, October 25, 2011

Mi hogar, el lugar que amo

The autumn sky over the Truckee Meadows. 
 Rancho San Rafael Park, Reno, Nevada.
El último post de mi blog tuvo lugar el 13 de julio de 2011. Preparaba mi viaje anual a Los Ángeles para asistir al tercer cumpleaños de la hija de mi prima Lori... e intentaba, con desesperación, escribir una nueva entrada del blog. Pero las palabras simplemente no afluían. Así pues, escribí un pequeño párrafo, una especie de resumen de lo que fue el viaje, con la promesa de que el blog volvería a mi regreso de Los Ángeles. Y cuando volví, intenté escribir. Y lo intenté de nuevo. Pero las palabras no llegaban.

Para ser sincera, algo raro pasó al volver de España... ¡Me sentí tan desesperadamente, y fervientemente, feliz de estar en casa! Y por eso las palabras no llegaban. Después de preparar con toda anticipación el viaje en la primavera, después de tanto hablar de mudarnos en unos años y de lo bien que me lo pasé, debo admitir ahora que... me sentía más feliz de estar en casa que de estar allí. Y eso me desconcertó tanto que lo he estado intentando aclarar durante los últimos tres meses.

Una cosa es alegrarse de estar de vuelta en tu propia cama y rodeada de las cosas que te resultan familiares. Otra muy distinta es admitir que nunca querrías dejarlas.

Creo que tanto los estadounidenses como los españoles tienen una noción un tanto romántica de lo que supondría mudarse a España. La mayoría de los americanos piensan que vivir en España consiste en estar todo el día saboreando sangría sentada en la playa. Y me da la impresión de que los españoles creen que mudarse allí automáticamente significa tener una vida mejor, como si no tuvieras ningún apego a, o la vida hecha en, otro lugar.

Aunque hay un poquito de verdad en estas fantasías, ambos en su mayoría se equivocan. Nunca jamás he creído que mudarse a España fuera a ser fácil. He estado allí las suficientes veces como para saber lo que me gusta de ella y lo que no. Pero me parece que, para mí, es más una cuestión de: “¿Seré capaz de dejar la vida tan cómoda que llevo, el trabajo tan cómodo que tengo, por algo incierto? ¿Seré capaz de dejar atrás los paisajes de California y Nevada que tienen una función tan central para mí? ¿Seré capaz de seguir siendo independiente (una meta que siempre he insistido en conseguir) cuando no tenga trabajo ni siquiera voz propia debido a la barrera del idioma?”.

Estas preguntas me bombardearon durante uno de los más bellos veranos que jamás haya experimentado en el norte de Nevada, así como durante mi visita a familiares y amigos en Los Ángeles. Incluso me atormentaron durante una jornada de senderismo con Pedro y con mi hermano durante las vacaciones anuales que pasamos en Mammoth Lakes, mi lugar preferido de siempre en la sierra.

Familia, historia y el sentido de pertenecer a un lugar constituyen lo que conocemos y sentimos como el HOGAR. Y desde que volví, he tenido serias dudas de que España llegue a ser alguna vez mi hogar. En este momento, ni siquiera puedo imaginarlo.

Afortunadamente, todavía tengo unos añitos para resolverlo porque al final nos mudaremos allí. Pero por ahora, siento la necesidad de documentar mi vida aquí mientras muestro a mis parientes españoles cómo es nuestra vida en el norte de Nevada. Así que, además de escribir sobre España tal y como la conozco, voy a escribir también sobre los lugares que nos son queridos y sobre las cosas que nos encanta hacer. Y es también importante compartir mis dudas y temores al empezar un viaje que, mientras crecía en el sur de California, nunca pensé que haría.

Y, en definitiva, espero que esto me prepare mejor para, un día, dejar el hogar, ese lugar que resulta que realmente adoro.

Esperemos que las palabras lleguen.

Mammoth Mountain from the Shadow Lake Trail.
Eastern Sierra Nevada, California.