Tuesday, April 10, 2012

¿Estabais contando los meses?

Vale, han pasado ¿cuántos?... ¿tres, cuatro, cinco meses desde mi último blog?

Pedro y yo acabamos de volver de nuestra excursión anual, en las vacaciones de primavera, a la costa de California, más concretamente a San Francisco y nuestro adorado Point Reyes. Aparte del necesitado y merecido descanso de la rutina diaria, estas vacaciones también me proporcionan tiempo para pensar en lo que de verdad me encanta hacer y para darme cuenta de dónde descansan mis verdaderas pasiones. Y, cómo no, mis pensamientos volvieron a este blog. ¡Hay tanto que quiero compartir!: las idiosincrasias de nuestra existencia intercultural, del futuro traslado a España y mis impresiones sobre España en sí, con todas sus complejidades e ironías que tanto me fascinan. Y por supuesto, lo mejor del blog: el espacio que nos proporciona a mí y a mi familia en España para conocernos a niveles un poco más profundos sin la barrera del idioma.

He tomado la determinación de hacer de este blog una parte funcional y sostenible de mi vida. Así que aquí va – lo vuelvo a intentar.

Mientras tanto, aquí tenéis unas fotos de lo que hemos estado haciendo desde noviembre. ¡Disfrutadlas!

La Primera Degustación Anual de Tapas con nuestros amigos Harry y Christina. Diciembre 2011

Excursión a San Diego/La Jolla durante las vacaciones de Navidad. Diciembre 2011

Nos hicimos amigos de una foca algo tímida en la playa de La Jolla. Diciembre 2011

Sierra Nevada. Cursillo de fotografía de escenas invernales. Enero 2012.

Parque Galena Creek, Reno. Cursillo de fotografía de escenas invernales. Enero 2012.





Wednesday, November 16, 2011

Coches comestibles...y otras cosas favoritas


Esta es una de mis fotos preferidas del viaje a España este verano. La hice en la playa de Famara, situada en el noroeste de Lanzarote, en las islas Canarias, que están a unos 125 km de la costa occidental de Africa. Esperé a que saliera el sol e iluminara los acantilados pero no salió. En su lugar, un rayo de luz brilló apenas unos segundos, así que decidí hacer la foto del coche iluminado y resultó que me encanta el efecto.

Pienso a menudo en esta foto cuando estoy en el trabajo y necesito una vía de escape de todas esas notas de prensa, correspondencia, informes y las peticiones de fondos que escribo.  Pienso en ese mes en que pude dar rienda suelta cada día a mis aficiones (viajar, la fotografía, la naturaleza y la buena mesa). Me parece que es por eso por lo que me encanta esta foto: representa todo lo que me encanta…bueno, si el coche fuera comestible.

Saturday, November 12, 2011

Día de Acción de Gracias en España… ¡bueno, casi!

La última entrada de mi blog causó un pequeño revuelo ¿o no? Mi madre dijo que la hizo llorar. Mi hermana que si eso hubiera sido un trabajo de clase y ella la profesora, habría escrito en el papel: “¡Ven a verme!”. Mi buena amiga en Alemania, Sabina (que es, en parte, responsable de que Pedro y yo nos conociéramos hace casi 20 años), escribió y dijo que le hacía sentirse triste la afirmación de que en España nunca fuera a sentirme como en casa. Y mis suegros ahora creen que no nos vamos a mudar nunca (aunque no termino de estar segura de ¡si alguna vez se lo creyeron!). ¡Ay, Dios mío!

Hace unas semanas, el hermano de Pedro le envió un email diciendo que le había tocado estar en una mesa electoral durante las próximas elecciones generales del 20 de noviembre y que su presencia era requerida. A Pedro le jod…molestó bastante. Yo, por otra parte, ¡sentí un frenesí inusitado! El día 20 resulta ser el domingo anterior a la fiesta de Acción de Gracias en los Estados Unidos que siempre cae en jueves y hacemos puente el viernes. Me imaginé tomándome libres el lunes, el martes y el miércoles, dándonos así una semana de mini vacaciones en España. Pedro tendría que cancelar sus clases, pero ¿y qué? ¿Quién va a clase durante esa semana?

En el trabajo, mi frenético entusiasmo siguió creciendo al pensar que era la ocasión perfecta para dar a conocer España a mi colega, amiga y compañera de viaje por el mundo: Christina. Me fui volando a su despacho y le conté mi plan y todas las cosas estupendas que podríamos hacer, como ir a mi churrería favorita...

sentarnos al sol en mi parque preferido de Toledo...


degustar algunos de los famosos platos de mi suegra (este plato de croquetas fue devorado en 5 minutos un mediodía de junio)...


y pasar el rato con algunos de mis entretenidos parientes políticos. 


Incluso la invité a quedarse en casa de mis suegros. Era fácil imaginarla allí con nosotros durante la comida, saboreando esa comida española que sé que le encantaría. De verdad que pensé que no sería problema volar a España durante una semana, disfrutar de esos sonidos e imágenes que resultan familiares en Toledo y después volar otra vez y estar lista para volver al trabajo el lunes 28. ¡Sin problema! ¿No?

La pobre Christina veía las cosas de diferente manera y contestó de la forma que lo haría cualquiera en su sano juicio. Dijo que era un viaje odiosamente largo y que esa semana es la que usa ella para “desconectar” antes de las vacaciones de Acción de Gracias y luego las de Navidad. Añadió que su marido, Harry, ya había planeado hacer un viajecito ese fin de semana y que a ella le gustaría conocer España con él, los dos juntos. Cualquier excusa que ella ponía para no ir, era contrarrestada por mí con un encogimiento de hombros y un claro y alto “¡Venga, vamos! ¡Venga, vamos! ¡Venga, vamos! Era tal mi entusiasmo con la idea de salir de Reno y volver a España durante una semana que había ignorado los aspectos prácticos del viaje. ¿Por qué? Porque al fin y al cabo España no resulta un destino lejano para mí. España resulta algo familiar, algo como… ¿el hogar?

Al final, Pedro pudo escaparse de su “responsabilidad” con el gobierno de España, lo que le hizo extremadamente feliz, pero a mí  me causó cierta tristeza. De verdad que quería hacer este viaje, aunque no fuera práctico. Desde que dejé España en junio, algunos cambios importantes han tenido lugar, como que mi sobrino Diego haya dado ya sus primeros pasos. ¡Y nos lo hemos perdido!

Me voy a permitir una cita de mi anterior entrada del blog: “Familia, historia y el sentido de pertenecer a un lugar constituyen lo que conocemos y sentimos como el HOGAR”. Si esto es de verdad así, entonces me parece que he establecido algunas raíces en España y que podré sentir al menos ALGUNOS aspectos del hogar.

Todavía quiero ir a España durante la semana de Acción de Gracias. ¿A alguien le apetece una cena a base de pavo?

Tuesday, October 25, 2011

Mi hogar, el lugar que amo

The autumn sky over the Truckee Meadows. 
 Rancho San Rafael Park, Reno, Nevada.
El último post de mi blog tuvo lugar el 13 de julio de 2011. Preparaba mi viaje anual a Los Ángeles para asistir al tercer cumpleaños de la hija de mi prima Lori... e intentaba, con desesperación, escribir una nueva entrada del blog. Pero las palabras simplemente no afluían. Así pues, escribí un pequeño párrafo, una especie de resumen de lo que fue el viaje, con la promesa de que el blog volvería a mi regreso de Los Ángeles. Y cuando volví, intenté escribir. Y lo intenté de nuevo. Pero las palabras no llegaban.

Para ser sincera, algo raro pasó al volver de España... ¡Me sentí tan desesperadamente, y fervientemente, feliz de estar en casa! Y por eso las palabras no llegaban. Después de preparar con toda anticipación el viaje en la primavera, después de tanto hablar de mudarnos en unos años y de lo bien que me lo pasé, debo admitir ahora que... me sentía más feliz de estar en casa que de estar allí. Y eso me desconcertó tanto que lo he estado intentando aclarar durante los últimos tres meses.

Una cosa es alegrarse de estar de vuelta en tu propia cama y rodeada de las cosas que te resultan familiares. Otra muy distinta es admitir que nunca querrías dejarlas.

Creo que tanto los estadounidenses como los españoles tienen una noción un tanto romántica de lo que supondría mudarse a España. La mayoría de los americanos piensan que vivir en España consiste en estar todo el día saboreando sangría sentada en la playa. Y me da la impresión de que los españoles creen que mudarse allí automáticamente significa tener una vida mejor, como si no tuvieras ningún apego a, o la vida hecha en, otro lugar.

Aunque hay un poquito de verdad en estas fantasías, ambos en su mayoría se equivocan. Nunca jamás he creído que mudarse a España fuera a ser fácil. He estado allí las suficientes veces como para saber lo que me gusta de ella y lo que no. Pero me parece que, para mí, es más una cuestión de: “¿Seré capaz de dejar la vida tan cómoda que llevo, el trabajo tan cómodo que tengo, por algo incierto? ¿Seré capaz de dejar atrás los paisajes de California y Nevada que tienen una función tan central para mí? ¿Seré capaz de seguir siendo independiente (una meta que siempre he insistido en conseguir) cuando no tenga trabajo ni siquiera voz propia debido a la barrera del idioma?”.

Estas preguntas me bombardearon durante uno de los más bellos veranos que jamás haya experimentado en el norte de Nevada, así como durante mi visita a familiares y amigos en Los Ángeles. Incluso me atormentaron durante una jornada de senderismo con Pedro y con mi hermano durante las vacaciones anuales que pasamos en Mammoth Lakes, mi lugar preferido de siempre en la sierra.

Familia, historia y el sentido de pertenecer a un lugar constituyen lo que conocemos y sentimos como el HOGAR. Y desde que volví, he tenido serias dudas de que España llegue a ser alguna vez mi hogar. En este momento, ni siquiera puedo imaginarlo.

Afortunadamente, todavía tengo unos añitos para resolverlo porque al final nos mudaremos allí. Pero por ahora, siento la necesidad de documentar mi vida aquí mientras muestro a mis parientes españoles cómo es nuestra vida en el norte de Nevada. Así que, además de escribir sobre España tal y como la conozco, voy a escribir también sobre los lugares que nos son queridos y sobre las cosas que nos encanta hacer. Y es también importante compartir mis dudas y temores al empezar un viaje que, mientras crecía en el sur de California, nunca pensé que haría.

Y, en definitiva, espero que esto me prepare mejor para, un día, dejar el hogar, ese lugar que resulta que realmente adoro.

Esperemos que las palabras lleguen.

Mammoth Mountain from the Shadow Lake Trail.
Eastern Sierra Nevada, California.


Saturday, July 16, 2011

La vuelta de “mi casa lejos de casa”

Bueno, estoy de vuelta. Salí el 30 de junio de España, tuve una escala (no planeada) de seis horas en Charlotte (Carolina del Norte), procedí a contraer un resfriado espectacular el 3 de julio, me pasé el 4 de julio (fiesta nacional en USA) en la cama y volví al trabajo el día 5. Felizmente, me siento mucho mejor y me voy a Los Ángeles (bueno, Tujunga, para ser exactos, la ciudad donde pasé mi infancia y juventud) este fin de semana. Estoy ilusionadísima con volver a ver a mi familia y amigos de allí abajo, aparte de visitar el campus de la Universidad del Sur de California, donde de niña pasé más de una tarde viendo los épicos partidos del equipo universitario de fútbol americano. He vuelto definitivamente a la rutina de la vida diaria después de un fascinante y tremendamente apretado mes de junio en España.

 ¡Y de verdad que fue fascinante! Aunque me hubiera gustado pasar más tiempo en Toledo con los amigos y la familia, pude ver y hacer muchísimas cosas esta vez. Viaje a las Islas Canarias, fin de semana en la costa mediterránea con mi amiga de la infancia, Julie, y su marido Stephen, la ceremonia de “graduación” de la guardería de mi sobrina, “tapeando por Toledo”, cena sabrosísima con mis cuñados (¡con 4 tipos diferentes de gazpacho!), hacer más de 900 fotos y quizás lo mejor de todo: ¡La primera Merienda anual de las Tortitas! Todos son recuerdos que llevaré conmigo durante el próximo año y sobre los que iré hablando en el blog.

Pero es curioso…lo de volver a casa. No puedo negar que me siento feliz de estar de vuelta en mi acogedora casa y en mi propia cama, pero no hay nada que supere al hecho de vivir lo que te apasiona durante un mes. Mientras estoy sentada en mi oficina, en el campus de la Universidad de Nevada, la vida parece tan, tan lejana pero al mismo tiempo tan real al rememorar los preciosos momentos que pasé con gente tan querida para mí y a la que, sin embargo, raramente veo. Guardo como un tesoro cada momento que pasé allí y echo de menos a todo el que hace de España no sólo un lugar interesante de visitar sino también un segundo y lejano hogar para mí.

Así que sí, he regresado…y al volver de Los Ángeles, volveré a escribir sobre mis experiencias e impresiones de la vida en España. Pero por ahora, quisiera compartir esta foto con vosotros, tomada durante la primera Merienda anual de Tortitas…sólo para daros una idea del resultado que mis tortitas. :)


Wednesday, July 13, 2011

La mejor de las intenciones…

(Esta entrada del blog se colgó el 16 de juno de 2011)

 
 …TENÏA las mejores intenciones.

Antes de empezar este viaje, pensé que sería divertido colgar un blog cada pocos días desde España, y tenía toda la intención de hacerlo. Bien, obviamente no ha sucedido así. La verdad es que hemos estado tan ocupados desde el día en que llegué que lo del blog ha pasado a un segundo plano frente a visitar a la familia, jugar con los críos y, bueno, pasar ratos tranquilos en el parque. ¡Lo siento! Pero lo bueno es que tengo montones de material sobre el que escribir cuando vuelva a casa…nuestras vacaciones en Lanzarote, el tapeo por Toledo, el papel del jamón en la vida diaria, las casas antiguas que nos encantaría restaurar…la lista es interminable. ¡Y tengo además un montón de fotos interesantes que compartir!

Pero para mantener vuestro interés, aquí tenéis una foto tomada la semana pasada en Lanzarote, una de las islas Canarias. Una de las cosas más típicamente turísticas que se puede hacer es dar un paseo en camello en el Parque Nacional Timanfaya. Fue, probablemente, una de las cosas más tontas que haya hecho jamás, pero tenemos algunas fotos muy buenas por ello.
 

Además, la primera Merienda de Tortitas anual (Pancake Merienda) va a tener lugar este sábado. Pedro y yo decidimos hacer una prueba ayer y ver cómo salían las tortitas aquí en España, y resultó ser una gran idea. Antes de salir de Reno, Pedro me había asegurado que su madre tenía los utensilios de cocina adecuados, incluyendo cacillos de medidas, a pesar de estar en el sistema métrico. Sin problema…Podría lidiar con ello. Pero al empezar a hacerlas, descubrí que no era totalmente cierto. Su madre tenía una pequeña, muy pequeña taza de medir que sólo podía contener unos 100g de lo que fuera. Había imaginado que lo mediríamos todo de 100g en 100g. ¡ERROR! No funcionaría el día de la merienda, pero nos arreglamos para que funcionara ayer e hicimos nuestra primera remesa, que salió bien…sólo bien, pero al menos sabemos los ajustes que hay que hacer para el sábado. Y esta mañana hemos ido a “los chinos” (la versión española de The Dollar Store), y compramos la tan necesaria taza de medir cantidades y cacillos y creo que finalmente estamos listos. Pero quizás lo mejor del experimento de ayer fue hacer esta foto de mi suegro, Miguel, disponiéndose a probar su primera tortita de naranja con chocolate. Su expresión, como se suele decir, ¡no tiene precio!

Tengo pensado colgar fotos de la auténtica primera Merienda de Tortitas anual la próxima semana. Hasta entonces…!hasta luego! O, como dicen en Toledo …”¡ta luego!”.

Toledo de noche

(Esta entrada del blog se colgó el 6 de junio 2011)


Una de las cosas que prefiero hacer en Toledo es simplemente andar por las calles del casco antiguo; e incluso resulta mejor cuando se intercalan unas paraditas para tomar unas tapas. Estas son algunas fotos de nuestros paseos por el casco las noches del sábado y domingo pasados. Obviamente, mis habilidades con la fotografía nocturna dejan algo que desear, pero he intentado captar algunas de las escenas típicas que uno esperaría ver en una cálida tarde-noche de un fin de semana de primavera en Toledo.

Algunos de los muchos bares del casco:



Los viernes, sábados y domingos por la noche, los edificios importantes del casco antiguo se iluminan:


 


Me habría gustado que la luz en esta foto hubiera sido mejor, pero me encanta ver a la abuela vigilando a los chavales en la calle:

Esta la hice el domingo a eso de la medianoche. Tras las celebraciones del fin de semana, una de las calles más concurridas del casco se encontraba totalmente desierta. ¡No creo haberlo visto antes!